Las memorias DDR4 y DDR5 se diferencian en velocidad, voltaje, capacidad máxima, arquitectura interna y, sobre todo, compatibilidad: no son intercambiables entre sí.
Principales diferencias técnicas
- Frecuencia y ancho de banda: la DDR4 trabaja en rangos de 1600 a 3200 MHz y ofrece velocidades de transferencia de aproximadamente 12,8 a 25,6 GB/s por módulo. La DDR5 arranca en 4800 MHz y puede superar los 8000 MHz, con cifras que van de unos 38,4 a más de 67 GB/s.
- Voltaje: la DDR4 opera típicamente a 1,2 V y la DDR5 a 1,1 V, lo que en teoría reduce el consumo energético.
- Latencias: la DDR5 tiene latencias CAS más altas (habitualmente CL30 a CL40) frente a CL15-19 de la DDR4. Aun así, su mayor frecuencia compensa buena parte de esa diferencia en el rendimiento real.
- Capacidad: la DDR5 permite módulos de mayor densidad, lo que facilita alcanzar configuraciones de memoria más grandes en menos ranuras.
- Arquitectura: la DDR5 brinda doble canal dentro de cada módulo y más bancos, lo que mejora la eficiencia en el acceso a datos. También incorpora funciones de verificación de errores a bordo.
- Conector y gestión de energía: los módulos DDR5 usan más pines y trasladan la regulación de voltaje al propio módulo.
Cómo elegir
La decisión no depende solo de la memoria, sino de la plataforma. Si el procesador y la placa base son de generación anterior compatibles con DDR4, no es posible instalar DDR5, y viceversa. Antes de comprar, conviene verificar la lista de compatibilidad del fabricante de la placa y la cantidad de ranuras disponibles.
Para un uso equilibrado (ofimática, estudio, gaming), la prioridad suele ser contar con doble canal y una capacidad suficiente antes que perseguir la frecuencia más alta. Para tareas de carga intensiva de memoria, los equipos con plataforma DDR5 ofrecen mayor margen de ampliación.
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